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Así se debe estructurar un entrenamiento de porteros en fútbol base

El portero necesita un trabajo específico, pero también sentirse parte del equipo. Te explicamos cómo organizar su entrenamiento por partes y qué trabajar en cada edad.

Paso 1 de 6

El portero es el jugador más específico del equipo. Usa las manos, se mueve de forma distinta y toma decisiones que nadie más toma. Sin embargo, en muchos equipos de fútbol base pasa buena parte del entrenamiento haciendo lo mismo que sus compañeros o, peor aún, recibiendo tiros sin ningún objetivo.

Un buen entrenamiento de porteros combina trabajo específico, situaciones reales y juego con el equipo. Esta es una estructura sencilla que funciona.

1. Calentamiento específico (10 minutos)

El portero necesita activar el cuerpo de una forma particular: tobillos, rodillas, caderas, hombros y muñecas. Un buen calentamiento incluye:

  • Movilidad articular y desplazamientos (laterales, frontales y hacia atrás).
  • Manejo de balón: lanzar y atrapar, botar, pasarse el balón alrededor del cuerpo.
  • Primeros blocajes suaves, de frente y a los lados.

2. Trabajo técnico (15 o 20 minutos)

Es la parte central y debe tener un único objetivo por sesión. Algunos ejemplos:

  • Posición básica y blocaje. Piernas flexionadas, peso hacia delante, manos preparadas y cuerpo detrás del balón.
  • Desplazamientos. Moverse sin cruzar las piernas y llegar parado antes del tiro.
  • Caídas. De forma progresiva: de rodillas, en cuclillas y de pie. Siempre sobre hierba o colchoneta.
  • Juego aéreo. Atacar el balón en el punto más alto, con una rodilla arriba para protegerse.
  • Juego de pies. Controlar orientado y pasar, porque el portero es el primer jugador del equipo con balón.

3. Situaciones reales (10 o 15 minutos)

La técnica tiene que aplicarse en contextos de partido:

  • El 1 contra 1. Salir a tiempo, reducir el ángulo y aguantar de pie hasta que el atacante decide.
  • Centros laterales. Decidir si salir o quedarse en la portería.
  • Salida de balón con presión. Mirar de dónde viene el rival y jugar hacia el lado libre.

4. Integración con el equipo

El portero no debe pasar todo el entrenamiento separado. Lo ideal es que participe en las finalizaciones, los partidos y las tareas de balón parado. Así aplica lo aprendido y se siente parte del grupo.

Qué trabajar en cada edad

  • Prebenjamín (6 y 7 años). Juego y diversión. Todos los niños deberían probar a ser porteros. Se trabajan el blocaje, la posición básica y la pérdida del miedo al balón.
  • Benjamín (8 y 9 años). Técnica básica: blocajes, caídas progresivas, desplazamientos y primeros saques con la mano y con el pie.
  • Alevín (10 y 11 años). Se añaden el juego aéreo, el 1 contra 1, la colocación según la posición del balón y el juego de pies en la salida.

Consejos para el entrenador

  • Un objetivo por sesión. Es mejor trabajar bien una sola cosa que hacer de todo un poco.
  • Calidad antes que cantidad. Pocos tiros, bien ejecutados, valen más que una lluvia de balones.
  • Cuidar la confianza. El portero vive con más presión que nadie: un error suyo se ve más. Hay que corregir con calma y reconocer el esfuerzo.
  • Material adecuado. Guantes de su talla y, si es posible, una colchoneta para las caídas.

El buen entrenamiento de porteros no consiste en tirarle balones, sino en enseñarle a pararlos.

En la sección de porteros encontrarás tareas animadas para cada una de estas partes.

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